Un duelo que a menudo no tiene sitio

Trauma por duelo perinatal

Cada 15 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Concienciación sobre la Muerte Gestacional, Perinatal y Neonatal. Es una fecha para nombrar a los bebés que murieron durante el embarazo, en el parto o en sus primeras semanas de vida, y a las familias que siguen adelante con esa ausencia.

El duelo perinatal es, con frecuencia, un duelo poco reconocido. No hay recuerdos compartidos con el entorno, a veces no hubo despedida, y las frases que se escuchan («ya tendréis otro», «mejor ahora que más adelante») suelen minimizar lo ocurrido. Cuando una pérdida no se reconoce socialmente, quien la vive puede sentir que no tiene permiso para sentirla.

En este artículo quiero mirarlo desde otro ángulo: no solo como un duelo, sino como una experiencia que, en muchos casos, también es traumática.

Por qué una pérdida perinatal puede vivirse como un trauma

No todo duelo es un trauma, ni toda pérdida perinatal deja secuelas traumáticas. Pero hay elementos que hacen que, con frecuencia, el sistema nervioso la registre como una amenaza y no solo como una tristeza:

  • Es inesperada. Ocurre en un momento asociado a la vida y la ilusión, y rompe de golpe lo que se esperaba.

  • Suele vivirse en el cuerpo. Ecografías sin latido, pruebas urgentes, un parto que no termina con un bebé en brazos. Hay dolor físico, miedo y, a veces, riesgo para la propia salud.

  • Hay sensación de indefensión. No se pudo hacer nada para evitarlo, y eso choca con la necesidad de proteger.

  • El entorno sanitario puede sumar o restar. Un trato respetuoso ayuda a integrar lo vivido; las prisas, la falta de información o las frases desafortunadas pueden quedar grabadas con mucha intensidad.

  • Falta reconocimiento. El silencio alrededor impide compartir la experiencia, y lo que no se puede compartir es más difícil de procesar.

Cuando se combinan estos factores, la memoria del suceso puede quedar fragmentada y «sin procesar»: imágenes, sonidos o sensaciones que vuelven con la misma intensidad que el primer día.

Cómo se manifiesta en la mente y en el cuerpo

El duelo trae tristeza, añoranza y preguntas. Cuando además hay un componente traumático, pueden aparecer señales como estas:

  • Recuerdos intrusivos: imágenes del hospital, frases escuchadas o el momento de la noticia que irrumpen sin buscarlas, o pesadillas.

  • Evitación: dificultad para pasar cerca del hospital, ver a embarazadas o bebés, o hablar de lo ocurrido.

  • Hiperactivación: sobresaltos, dificultad para dormir, estado de alerta constante, irritabilidad.

  • Culpa y vergüenza: revisar una y otra vez qué se podría haber hecho distinto, aunque no hubiera nada que hacer.

  • Desconexión: sensación de irrealidad, entumecimiento emocional o de estar «en automático».

  • Reacciones de aniversario: el cuerpo puede reactivarse cerca de la fecha prevista de parto o del día de la pérdida, a veces antes de recordarlo conscientemente.

Estas reacciones no son un fallo ni una exageración. Son respuestas de un sistema nervioso que intenta protegerse de algo que vivió como una amenaza. Si se mantienen en el tiempo o interfieren en la vida diaria, es una señal de que esa experiencia necesita ser procesada.

El embarazo siguiente, la pareja y la familia

Trauma por duelo perinatal.

Un nuevo embarazo no sustituye la pérdida. Es habitual que llegue con miedo, hipervigilancia ante cada síntoma o cada ecografía, y dificultad para ilusionarse «por si acaso». A veces cuesta vincularse con el nuevo bebé mientras se protege a uno mismo de otra posible pérdida. Comprender que es una respuesta al trauma, y no falta de amor, ayuda a acompañar ese proceso y a cuidar el vínculo.

La pareja también vive su duelo, aunque a menudo de forma distinta o con menos espacio para expresarlo. Los ritmos diferentes pueden generar distancia si no se nombran.

Los hermanos y hermanas perciben lo ocurrido aunque no se les explique. Una explicación sencilla, verdadera y adaptada a su edad les protege más que el silencio.

Y en el sistema familiar, un bebé que no se nombra puede convertirse en un hueco del que nadie habla. Darle un lugar (un nombre, un recuerdo, una fecha) es una forma de integrar su existencia en la historia de la familia.

Qué ayuda y cuándo pedir apoyo profesional

Algunas cosas suelen ayudar, en el propio ritmo de cada persona:

  • Poder hablar del bebé y de lo ocurrido con personas que escuchan sin corregir ni minimizar.

  • Rituales que den un lugar a la pérdida: un nombre, un objeto, una fecha, una carta.

  • Grupos de apoyo y asociaciones especializadas en duelo gestacional y perinatal.

  • Cuidar lo básico: sueño, alimentación y momentos de descanso del dolor, sin culpa.

Conviene consultar con un profesional de la psicología cuando:

  • Los recuerdos intrusivos, las pesadillas o la evitación se mantienen pasados unos meses.

  • La culpa ocupa gran parte del día.

  • Aparece mucho miedo ante un nuevo embarazo, o dificultad para vincularse con un bebé posterior.

  • La pérdida está afectando a la relación de pareja o a la vida laboral y social.

  • La pérdida ocurrió hace años, pero sigue activándose con la misma intensidad.

Desde una perspectiva centrada en el trauma, la terapia no busca «olvidar» ni «pasar página». Busca que el recuerdo pueda procesarse e integrarse, de modo que deje de vivirse como si estuviera ocurriendo ahora. Enfoques como el EMDR o la psicoterapia sensoriomotriz trabajan precisamente con la memoria traumática y con su huella en el cuerpo.

Si en algún momento aparecen pensamientos de no querer seguir viviendo, es importante pedir ayuda de inmediato: en España puedes llamar al 024 (línea de atención a la conducta suicida) o al 112 en caso de emergencia.

Un lugar para lo que existió

Trauma por duelo perinatal

Un bebé que vivió pocas semanas dentro o fuera del vientre existió, y su pérdida merece ser nombrada. Reconocer que esa experiencia puede haber sido traumática no la hace más grave: permite entender por qué cuesta tanto, y abre la puerta a procesarla.

Si estás en Palma o Mallorca, o prefieres sesiones online, y sientes que esta pérdida sigue pesando, puedes escribirme por WhatsApp para una primera conversación. Trabajo con trauma y apego en adultos, adolescentes y familias.

Este artículo tiene una finalidad divulgativa y no sustituye una evaluación ni un tratamiento psicológico individualizado.

Noelia Broncano · Psicóloga General Sanitaria · Col. B-02073

Noelia Broncano

Psicóloga General Sanitaria (Col. B-02073) en Palma de Mallorca. Trabajo con adultos, adolescentes, niños y familias, especializada en trauma, apego y regulación emocional, con EMDR, Terapia Basada en la Mentalización y Psicoterapia Sensoriomotriz. Escribo para explicar con rigor y de forma accesible lo que deja huella.

https://www.noeliabroncano.com
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