Debajo de la envidia: El dolor de no ser la elegida

Hay personas que llevan toda la vida con la sensación de que la elegida era otra. La hermana a la que miraban más. La amiga a la que siempre llamaban primero. La compañera a la que ascendieron. Y cada vez que a alguien le va bien, en lugar de alegría aparece algo incómodo que cuesta reconocer: envidia.

Envidiosa, la serie de Netflix, habla de eso con humor. Vicky, su protagonista, no soporta que a las demás les vaya bien. Pero en las escenas en las que va a terapia con Fernanda, su psicóloga, la serie cuenta algo más profundo. A Vicky no le duele tanto lo que tienen las demás como lo que significa que lo tengan ellas y no ella. Lo que duele no es la boda, el embarazo o la casa. Es la confirmación de algo más antiguo: a otra la eligieron. A mí, no.

Vicky (derecha) en una de las varias sesiones que tiene con Fernanda, su terapeuta, en "Envidiosa" Serie de Netflyx.

A ratos me he reconocido en Vicky, en esa costumbre tan humana de medirse con la vida de los demás. Por eso quería escribir sobre ella: porque, a veces, una historia ajena nos ayuda a entender la nuestra.

¿Qué hay debajo de la envidia?

La envidia tiene mala prensa, así que solemos juzgarla antes que entenderla. En consulta, sin embargo, rara vez aparece sola. Casi siempre llega acompañada de vergüenza: la sensación de que, si otra persona recibe lo que yo deseo, eso dice algo sobre lo que yo valgo.

Vista así, la envidia funciona en parte como una protección. Es más soportable sentir rabia hacia quien tiene algo que sentir el vacío de no haber sido elegida. La rabia empuja hacia fuera. El vacío se queda dentro.

Sentir envidia no te convierte en mala persona. Pero sí merece la pena preguntarse qué está tocando.

¿Por qué duele tanto no ser la elegida?

John Bowlby, el autor de la teoría del apego, describió cómo nuestras primeras relaciones nos dejan una especie de mapa interno: quiénes somos para los demás y qué podemos esperar de ellos. Una de las preguntas que responde ese mapa es tan sencilla como profunda: ¿merezco que me elijan?

Cuando en la infancia la respuesta fue incierta, porque había un hermano que parecía el preferido, un padre que estaba pero no miraba o un cariño que había que ganarse, los rechazos adultos no se viven como hechos aislados. Se leen con ese mapa. Una pareja que se va no es solo una pareja que se va: es la prueba de algo que ya se temía.

La investigación sobre la sensibilidad al rechazo describe bien este patrón. Hay personas que esperan el rechazo con ansiedad, lo detectan muy rápido, incluso donde no está claro, y reaccionan con mucha intensidad. No es exageración. Es un sistema de alarma que aprendió a estar siempre encendido.

¿Por qué lo entiendo y luego hago lo contrario?

Hay algo en Vicky que desespera a quien la ve: en consulta parece entenderlo todo, y al salir hace justo lo contrario.

Desde la Terapia Basada en la Mentalización tiene una explicación clara. Mentalizar es la capacidad de entender lo que pasa en nuestra mente y en la de los demás: pensamientos, emociones, intenciones. No es una capacidad fija. Cuando la emoción es muy intensa, se apaga.

Y cuando se apaga, lo que sentimos se vive como la realidad, sin ninguna distancia. «Si no me eligió, es que no valgo» deja de ser un pensamiento y se convierte en un hecho. Frente a un hecho, ningún consejo sirve.

Vicky no es torpe. Está en alarma. Y en ese estado, lo que entendió en sesión no está disponible. Por eso en terapia no basta con entender: se trabaja también para poder seguir pensando cuando la emoción sube.

Cuando en casa había que competir por el cariño

Hay familias en las que el amor no se reparte: se asigna. Un hijo brilla y otro decepciona. El afecto se gana cumpliendo expectativas, y la mirada de los padres es un bien escaso por el que hay que competir. En las dinámicas familiares narcisistas esto es especialmente visible, con papeles como el del hijo dorado y el del chivo expiatorio.

No digo que sea el caso de Vicky. La serie no da para ese análisis, y no nos corresponde diagnosticar a nadie a distancia, tampoco a un personaje. Pero quien haya crecido en una familia así reconocerá algo en ella: la comparación constante, la sensación de ir siempre por detrás, la vigilancia sobre lo que reciben los demás.

Si es tu caso, en [trauma, apego y dinámicas familiares → enlace a tu página] te explico cómo trabajo estas heridas en consulta.

Lo que la serie muestra de una terapia

Si nunca has ido a terapia, las escenas entre Vicky y Fernanda dan una idea bastante fiel de cómo se trabaja este dolor. Algunas cosas quizá te sorprendan:

  • Tu terapeuta no te rescata. Fernanda no le dice a Vicky lo que tiene que hacer ni le da la razón para calmarla. Rescatarla sería más cómodo para las dos, pero transmitiría el mensaje «no puedes con esto». No rescatarla dice lo contrario.

  • Los límites cuidan la relación. El horario, los papeles de cada una, lo que se hace y lo que no: Fernanda los mantiene aunque Vicky los ponga a prueba una y otra vez. No es rigidez. Para alguien que espera que la abandonen, es la primera prueba de que esa relación no depende de portarse bien.

  • El silencio no es un vacío. Fernanda deja que las frases de Vicky se queden en el aire el tiempo suficiente para que ella misma las escuche. Es espacio para pensar.

  • El humor también tiene su lugar. No para quitar importancia ni para burlarse, sino para tomar un poco de distancia y poder mirarse desde otro sitio.

  • Puedes enfadarte con tu terapeuta. Vicky se enfada con Fernanda, la desafía, la cuestiona. Fernanda no se defiende, no la castiga y no se va. Para alguien que en el fondo cree que al final la dejan, eso vale más que cualquier explicación.

  • Tu terapeuta también siente. A veces a Fernanda se le nota el cansancio o el fastidio. Es humano, y forma parte de cualquier relación. Lo que importa es qué hace con ello: no castiga a Vicky ni se aleja de ella. Y eso enseña algo muy valioso a quien teme que los demás acaben cansándose: que se puede cansar a alguien sin perderlo.

Una relación en la que no hay que competir

Vicky espera, sin saberlo, que Fernanda haga lo de siempre: preferir a otra, cansarse, irse. Y Fernanda se queda. No porque Vicky lo haga bien, sino a pesar de que muchas veces lo hace mal.

En psicoterapia hablamos de experiencia emocional correctiva: vivir, dentro de la relación terapéutica, una respuesta distinta a la que esperabas.

[PROVISIONAL, pendiente del final de tu artículo:] Por eso la terapia no consiste solo en entender de dónde viene el miedo a no ser elegida. Consiste también en vivir, poco a poco, una relación en la que no hace falta ganarse el lugar. Y desde ahí, empezar a preguntarse de nuevo qué valor tiene una misma, sin compararse.

¿Te has reconocido?

Si al leer esto has pensado en ti, en esa comparación constante o en la sensación de ir siempre por detrás, puede ser un buen momento para hablarlo con alguien. En mi consulta de Palma, y también online, acompaño a personas que trabajan las huellas que dejan el apego y las dinámicas familiares.



Este contenido es divulgativo y no sustituye una evaluación ni un proceso terapéutico.

Este artículo forma parte de Notas de consulta, donde analizo series, películas, canciones y arte desde la consulta. También puedes leerlo, en su versión para profesionales, en mi [newsletter de LinkedIn → enlace].

Referencias

  • Alexander, F. y French, T. (1946). Psychoanalytic Therapy: Principles and Application.

  • Bowlby, J. (1969). Attachment and Loss, Vol. 1: Attachment.

  • Downey, G. y Feldman, S. (1996). Implications of rejection sensitivity for intimate relationships. Journal of Personality and Social Psychology, 70(6).

  • Fonagy, P. y Target, M. (1996). Playing with reality I. International Journal of Psycho-Analysis, 77.



Noelia Broncano

Psicóloga General Sanitaria (Col. B-02073) en Palma de Mallorca. Trabajo con adultos, adolescentes, niños y familias, especializada en trauma, apego y regulación emocional, con EMDR, Terapia Basada en la Mentalización y Psicoterapia Sensoriomotriz. Escribo para explicar con rigor y de forma accesible lo que deja huella.

https://www.noeliabroncano.com